El año bisagra de Ian Subiabre
Renovó con una cláusula de 30 millones, cambió de representante y sin embargo mira varios partidos desde afuera. El extremo vive el semestre más extraño de su carrera.
20 de junio de 2026 · 1 min de lectura
El caso de Ian Subiabre es el de un futbolista al que los papeles le dicen una cosa y las listas de convocados otra. Los papeles: contrato renovado, cláusula de salida de 30 millones de dólares, la valoración de un club que lo blindó como a una joya. Las listas: ausencias como la del partido ante Gimnasia, en la que ni él ni Kendry Páez fueron citados por Coudet.
El extremo formado en el club atraviesa un semestre de poco rodaje. El técnico ha preferido otras variantes ofensivas y Subiabre quedó en un limbo conocido para los pibes de cantera: demasiado valioso para salir, demasiado relegado para crecer.
El movimiento fuera de la cancha
En medio de ese panorama, Subiabre tomó una decisión llamativa: cambió de representación y pasó a trabajar con Claudio Caniggia. Un movimiento que se lee solo: busca que su carrera deje de flotar.
La cláusula de 30 millones dice cuánto lo valora River. Los minutos dirán cuánto lo necesita. El segundo semestre de 2026, con Clausura, Copa Argentina y un mercado que trajo competencia ofensiva de jerarquía, va a responder la única pregunta importante: si Subiabre se abre paso o si el año que viene esta columna se escribe desde otro club.
El talento nunca estuvo en discusión. Lo que se discute ahora es el lugar, y esa discusión no admite empates.
