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Lo que dejó el semestre: una final que dolió y una camada que empuja desde abajo

La foto es la derrota del Kempes. La película es otra: una Reserva finalista, ocho juveniles citados, cuatro pibes en Alicante y un debutante que definió un Superclásico.

Pablo Molina

6 de julio de 2026 · 1 min de lectura

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Lo que dejó el semestre: una final que dolió y una camada que empuja desde abajo

Si uno mira solo la foto, el semestre de River fue la final perdida ante Belgrano: 2-1 arriba a los 83, 3-2 abajo a los 88, y un título que se escurrió en cinco minutos. Es una foto real y hay que hacerse cargo. Pero los semestres, como las canteras, se miden en película.

Y la película cuenta otra cosa. La Reserva de Escudero llegó a la final del Torneo Proyección eliminando a Boca por penales, con un plantel al que le faltaban ocho futbolistas. Coudet se llevó a cuatro juveniles a la pretemporada de Alicante. Escudero citó a otros ocho de Quinta y Sexta para rearmar su equipo. Y un pibe que había quedado libre en Octava, Santiago Meloni, debutó en un Superclásico y metió el penal de la clasificación.

El club de los dos relojes

River vive con dos relojes: el de la Primera, que exige títulos cada seis meses, y el del semillero, que trabaja con plazos de años. El mercado de pases —Otamendi, Arambarri, las vueltas de Borré y Beltrán— responde al primer reloj. La camada 2007-2008 responde al segundo.

El riesgo de siempre es que un reloj tape al otro: que la urgencia por la 39 congele el recambio, o que la fe ciega en los pibes deje al equipo corto en las finales. El semestre que termina sugiere que, por ahora, los dos relojes conviven.

La final se perdió en el Kempes. El futuro, mientras tanto, se sigue ganando en el River Camp.

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